Primera Parte: Cómo quitarse de en medio a trabajadores “non gratos”
En el día de hoy me he animado a empezar a recoger por escrito las diferentes fechorías que se han cometido en este Ayuntamiento para mantener el régimen de “dictadura progresista” que caracteriza a estos gobernantes e instaurar el miedo entre los trabajadores (que conste que lo de “progresista” lo añado porque así se considera ese partido político, no porque yo lo comparta…).
Asimismo les adelanto que estas acciones que hoy recopilo en este primer capítulo formarán parte de un manual, que se regalará conjuntamente y de forma gratuita con una edición dominical del periódico “ABC”.
Les muestro algunas estrategias que han empleado estos políticos de poca altura para quitarse de en medio y dejar en el paro a trabajadores que por diferentes motivos no eran de su agrado, y ello bajo el asesoramiento de la Jefa de Servicio de Recursos Humanos que, no es que sepa mucho, sino que sabe más de la cuenta…
Ahí les va:
- Despidieron a un compañero que llevaba trabajando 5 (cinco) años en el departamento de Servicios Sociales porque, según palabras de la Concejala encargada de afiliar a los trabajadores del Cruce de Sardina, el muchacho no “cumplía el perfil adecuado para el puesto”. Se comprende que estuvo la Concejala mirándolo de perfil durante cinco años para llegar a esa conclusión, ¿verdad?
Curiosamente, su perfil sí encajó después en uno de los puestos de trabajo de mayor responsabilidad en AENA, una entidad pública empresarial de las más importantes de España, si no la más. Me da que este trabajador nunca le agradecerá suficientemente a Silverio y su equipo que lo hubiesen despedido…
- Una trabajadora de Drogodependencias fue despedida por una presunta falta grave cometida en el desempeño de su trabajo. Aún suponiendo que dicha falta se hubiese contrastado convenientemente (algo sobre lo que me surgen muchas dudas), no parece lógico que tomaran con ella tan drástica medida, teniendo en cuenta que llevaba ocho años trabajando en el Ayuntamiento con gran dedicación y profesionalidad y nunca había recibido anteriormente ni el más mínimo apercibimiento.
- Estando de baja médica por una enfermedad muy grave, a otra trabajadora adscrita a un programa de Servicios Sociales la despidieron por no ser productiva y porque, como sabía la Jefa de Recursos Humanos que los tribunales consideran el despido a un trabajador estando de baja como improcedente y no nulo, sólo era cuestión de indemnizarle y a la calle sin más (eso sí, la indemnización la pagaron todos los ciudadanos de Santa Lucía con sus impuestos). ¿Quién le habrá dado permiso a esa empleada para enfermarse gravemente y coger la baja? (seguramente habrán pensado estos políticos…).
- Una compañera que trabajaba en Servicios Sociales, tras comprobar que a principios de este año se le había renovado el contrato a todas sus compañeras excepto a ella, fue a preguntarle a la Concejala del Cruce de Sardina qué criterio/s había seguido para tomar tal decisión, y le contestó que lo hizo eligiéndolas “a dedo”. Qué bonita es la sinceridad, aunque a veces sea asquerosa, ¿verdad?
- A otra empleada de un centro socio-sanitario la despidieron de esta manera: le instaron a la hija de una usuaria del centro (y mujer de un incondicional afiliado al partido de Silverio) a ponerle una denuncia por una supuesta mala atención del centro que estaba bajo su responsabilidad. Luego se le abrió un expediente disciplinario y a la calle. Así de fácil…
- Bueno, y para no cansarles contándoles de nuevo mi historia, si alguna persona no sabe aún cómo se puede despedir a un sindicalista de forma ilegal, que lea el primer relato que coloqué en este blog y se descargue la sentencia que obliga a Silverio Matos a readmitirme.
Ya saben: O estás conmigo o estás contra mí… Qué bonita es la democracia...
En el día de hoy me he animado a empezar a recoger por escrito las diferentes fechorías que se han cometido en este Ayuntamiento para mantener el régimen de “dictadura progresista” que caracteriza a estos gobernantes e instaurar el miedo entre los trabajadores (que conste que lo de “progresista” lo añado porque así se considera ese partido político, no porque yo lo comparta…).
Asimismo les adelanto que estas acciones que hoy recopilo en este primer capítulo formarán parte de un manual, que se regalará conjuntamente y de forma gratuita con una edición dominical del periódico “ABC”.
Les muestro algunas estrategias que han empleado estos políticos de poca altura para quitarse de en medio y dejar en el paro a trabajadores que por diferentes motivos no eran de su agrado, y ello bajo el asesoramiento de la Jefa de Servicio de Recursos Humanos que, no es que sepa mucho, sino que sabe más de la cuenta…
Ahí les va:
- Despidieron a un compañero que llevaba trabajando 5 (cinco) años en el departamento de Servicios Sociales porque, según palabras de la Concejala encargada de afiliar a los trabajadores del Cruce de Sardina, el muchacho no “cumplía el perfil adecuado para el puesto”. Se comprende que estuvo la Concejala mirándolo de perfil durante cinco años para llegar a esa conclusión, ¿verdad?
Curiosamente, su perfil sí encajó después en uno de los puestos de trabajo de mayor responsabilidad en AENA, una entidad pública empresarial de las más importantes de España, si no la más. Me da que este trabajador nunca le agradecerá suficientemente a Silverio y su equipo que lo hubiesen despedido…
- Una trabajadora de Drogodependencias fue despedida por una presunta falta grave cometida en el desempeño de su trabajo. Aún suponiendo que dicha falta se hubiese contrastado convenientemente (algo sobre lo que me surgen muchas dudas), no parece lógico que tomaran con ella tan drástica medida, teniendo en cuenta que llevaba ocho años trabajando en el Ayuntamiento con gran dedicación y profesionalidad y nunca había recibido anteriormente ni el más mínimo apercibimiento.
- Estando de baja médica por una enfermedad muy grave, a otra trabajadora adscrita a un programa de Servicios Sociales la despidieron por no ser productiva y porque, como sabía la Jefa de Recursos Humanos que los tribunales consideran el despido a un trabajador estando de baja como improcedente y no nulo, sólo era cuestión de indemnizarle y a la calle sin más (eso sí, la indemnización la pagaron todos los ciudadanos de Santa Lucía con sus impuestos). ¿Quién le habrá dado permiso a esa empleada para enfermarse gravemente y coger la baja? (seguramente habrán pensado estos políticos…).
- Una compañera que trabajaba en Servicios Sociales, tras comprobar que a principios de este año se le había renovado el contrato a todas sus compañeras excepto a ella, fue a preguntarle a la Concejala del Cruce de Sardina qué criterio/s había seguido para tomar tal decisión, y le contestó que lo hizo eligiéndolas “a dedo”. Qué bonita es la sinceridad, aunque a veces sea asquerosa, ¿verdad?
- A otra empleada de un centro socio-sanitario la despidieron de esta manera: le instaron a la hija de una usuaria del centro (y mujer de un incondicional afiliado al partido de Silverio) a ponerle una denuncia por una supuesta mala atención del centro que estaba bajo su responsabilidad. Luego se le abrió un expediente disciplinario y a la calle. Así de fácil…
- Bueno, y para no cansarles contándoles de nuevo mi historia, si alguna persona no sabe aún cómo se puede despedir a un sindicalista de forma ilegal, que lea el primer relato que coloqué en este blog y se descargue la sentencia que obliga a Silverio Matos a readmitirme.
Ya saben: O estás conmigo o estás contra mí… Qué bonita es la democracia...
