Hoy ha sido un día especial para mí: por primera vez, he recibido un relato que me ha enviado una trabajadora del Ayuntamiento de Santa Lucía para que lo publique. Por supuesto, y a propia petición de ella, mantendré oculta su identidad puesto que, como es lógico, teme sufrir alguna represalia por parte de los politicuchos que actualmente gobiernan esta Administración Pública.
Aprovecho para recordar que esta plataforma de comunicación está abierta a toda aquella persona que, tal como ha hecho esta compañera, quiera compartir su experiencia con los demás, siempre en aras de luchar colectivamente por un trabajo más digno. Para ello, sólo deberán enviarme un correo electrónico.
Ahí les va el relato. Que lo disfruten…
"El auge de los “reality-shows”, programas televisivos donde unos desconocidos pretenden hacerse famosos a costa de poner sus vergüenzas al descubierto, me ha inspirado para proponer un nuevo proyecto a Al-Yasira (Televisión “Tagoror”), aunque creo que no tendrá en ella buena acogida, por razones obvias...
La idea del nuevo formato televisivo tiene su origen en el modus operandi que se viene practicando en el Área de Servicios Sociales y su nombre será: “Expulsión del Estómago Desagradecido”, de gran éxito en los últimos tiempos porque, desgraciadamente, han caído unos cuantos compañeros y compañeras, y los que quedan…
El siniestro programa tendría la siguiente fórmula:
- Los participantes deberán ser trabajadores/as de Servicios Sociales, con un contrato en precario cuya renovación no depende de su trabajo, sino de su afiliación a la organización, de responder con una sonrisa al “¿hola, qué tal?” de la supergerente y de no comentar nada en contra de la política del dragón bicefálico (gerente y concejala), además de estar presente en cualquier acto del partido.
Será objeto de expulsión directa del reality toda aquella persona que se relacione, defienda o apoye a la Jefa de Servicio (a la auténtica me refiero), a pesar que solo sea en el desarrollo de su trabajo. Los concursantes serán llamados “Estómagos Agradecidos” por la organización del programa, porque al fin y al cabo se intercambia trabajo y estómago lleno por un votito en los próximos comicios electorales.
- La Concejala, como terapia para superar su incapacidad de mirarte a los ojos mientras te habla y su tic de frotarse continuamente sus sudorosas manos, será la presentadora del reality en el papel de Mercedes Milá. Como novedad, ya que no tiene criterio propio y le hace falta una gerente para hacer su trabajo, presentará unos hilos para ser dirigida, cual marioneta, por la citada gerente desde fuera de plató al estilo Lola González, de “Fama”, como la que dirige todo el cotarro.
Mientras todo eso acontece, será función del Alcalde mirar para otro sitio y no intervenir en el programa, y solo deberá hacer una valoración positiva de la actuación de Mercedes y Lola en los resúmenes mensuales (Plenos del Ayuntamiento).
- En cualquier momento Mercedes puede llamar al confesionario (despachito del ala Oeste) a cualquier estómago agradecido para comunicarle, por supuesto no por escrito, que al día siguiente se coja las vacaciones y vaya a engrosar las estadísticas del INEM. Las razones esgrimidas pueden ser muy variopintas y siempre totalmente carentes de objetividad.
La gran innovación de este nuevo reality es que se expulsa a cualquier estómago agradecido sin nominación previa, lo que hace que el estómago se sienta en ese momento como un juguete en manos del dragón. Si añadimos que al estómago no le han avisado (y por tanto no lo espera), que a Lola González le tiene sin cuidado su situación personal (hijos a cargo, situación de crisis, etc…) y la encerrona en el despacho, todo esto le proporciona al programa un morbo que supera con creces a cualquier reality que se haya emitido anteriormente.
- El estómago puede acudir a hablar con el Alcalde, pero éste se hará el sueco mientras firma un sinfín de decretos (muchos de ellos dirigidos a Hortensia) y, con el cinismo propio de Risto Mejide, le dirá que ha sido un/a trabajador/a ejemplar y que contará de nuevo con él/ella cuando haya un hueco. “Como para volver…”, pensará el estómago. La impotencia del estómago y el sentirse como una basura añade todavía más carnaza a este show.
- Otra gran aportación de la idea televisiva es que el expulsado será el ganador del mismo. Cobrará una jugosa indemnización, pasando en ese momento de ser llamado estómago agradecido a desagradecido por la organización del programa; ya se sabe: estás conmigo o contra mí… y en el paro. Mercedes y Lola conocen este hecho, pero como el dinero no sale de su bolsillo sino del de todos los ciudadanos del municipio, ello hace que no les tiemble el pulso a la hora de expulsar a cualquier estómago.
También la vida premiará al estómago con un trabajo mucho mejor que le permita un mejor desarrollo personal y profesional, y le agradecerá para toda la vida a Risto Mejide, a Lola González y a Mercedes Milá el haber sido en su momento un estómago agradecido que fue expulsado sin nominación."
Aprovecho para recordar que esta plataforma de comunicación está abierta a toda aquella persona que, tal como ha hecho esta compañera, quiera compartir su experiencia con los demás, siempre en aras de luchar colectivamente por un trabajo más digno. Para ello, sólo deberán enviarme un correo electrónico.
Ahí les va el relato. Que lo disfruten…
"El auge de los “reality-shows”, programas televisivos donde unos desconocidos pretenden hacerse famosos a costa de poner sus vergüenzas al descubierto, me ha inspirado para proponer un nuevo proyecto a Al-Yasira (Televisión “Tagoror”), aunque creo que no tendrá en ella buena acogida, por razones obvias...
La idea del nuevo formato televisivo tiene su origen en el modus operandi que se viene practicando en el Área de Servicios Sociales y su nombre será: “Expulsión del Estómago Desagradecido”, de gran éxito en los últimos tiempos porque, desgraciadamente, han caído unos cuantos compañeros y compañeras, y los que quedan…
El siniestro programa tendría la siguiente fórmula:
- Los participantes deberán ser trabajadores/as de Servicios Sociales, con un contrato en precario cuya renovación no depende de su trabajo, sino de su afiliación a la organización, de responder con una sonrisa al “¿hola, qué tal?” de la supergerente y de no comentar nada en contra de la política del dragón bicefálico (gerente y concejala), además de estar presente en cualquier acto del partido.
Será objeto de expulsión directa del reality toda aquella persona que se relacione, defienda o apoye a la Jefa de Servicio (a la auténtica me refiero), a pesar que solo sea en el desarrollo de su trabajo. Los concursantes serán llamados “Estómagos Agradecidos” por la organización del programa, porque al fin y al cabo se intercambia trabajo y estómago lleno por un votito en los próximos comicios electorales.
- La Concejala, como terapia para superar su incapacidad de mirarte a los ojos mientras te habla y su tic de frotarse continuamente sus sudorosas manos, será la presentadora del reality en el papel de Mercedes Milá. Como novedad, ya que no tiene criterio propio y le hace falta una gerente para hacer su trabajo, presentará unos hilos para ser dirigida, cual marioneta, por la citada gerente desde fuera de plató al estilo Lola González, de “Fama”, como la que dirige todo el cotarro.
Mientras todo eso acontece, será función del Alcalde mirar para otro sitio y no intervenir en el programa, y solo deberá hacer una valoración positiva de la actuación de Mercedes y Lola en los resúmenes mensuales (Plenos del Ayuntamiento).
- En cualquier momento Mercedes puede llamar al confesionario (despachito del ala Oeste) a cualquier estómago agradecido para comunicarle, por supuesto no por escrito, que al día siguiente se coja las vacaciones y vaya a engrosar las estadísticas del INEM. Las razones esgrimidas pueden ser muy variopintas y siempre totalmente carentes de objetividad.
La gran innovación de este nuevo reality es que se expulsa a cualquier estómago agradecido sin nominación previa, lo que hace que el estómago se sienta en ese momento como un juguete en manos del dragón. Si añadimos que al estómago no le han avisado (y por tanto no lo espera), que a Lola González le tiene sin cuidado su situación personal (hijos a cargo, situación de crisis, etc…) y la encerrona en el despacho, todo esto le proporciona al programa un morbo que supera con creces a cualquier reality que se haya emitido anteriormente.
- El estómago puede acudir a hablar con el Alcalde, pero éste se hará el sueco mientras firma un sinfín de decretos (muchos de ellos dirigidos a Hortensia) y, con el cinismo propio de Risto Mejide, le dirá que ha sido un/a trabajador/a ejemplar y que contará de nuevo con él/ella cuando haya un hueco. “Como para volver…”, pensará el estómago. La impotencia del estómago y el sentirse como una basura añade todavía más carnaza a este show.
- Otra gran aportación de la idea televisiva es que el expulsado será el ganador del mismo. Cobrará una jugosa indemnización, pasando en ese momento de ser llamado estómago agradecido a desagradecido por la organización del programa; ya se sabe: estás conmigo o contra mí… y en el paro. Mercedes y Lola conocen este hecho, pero como el dinero no sale de su bolsillo sino del de todos los ciudadanos del municipio, ello hace que no les tiemble el pulso a la hora de expulsar a cualquier estómago.
También la vida premiará al estómago con un trabajo mucho mejor que le permita un mejor desarrollo personal y profesional, y le agradecerá para toda la vida a Risto Mejide, a Lola González y a Mercedes Milá el haber sido en su momento un estómago agradecido que fue expulsado sin nominación."
