
El pasado 1 de junio me reincorporé al puesto de trabajo que ocupaba en el Ayuntamiento, por ejecución de la sentencia ratificada por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Atrás han quedado 17 meses de lucha y espera por el buen hacer de la Justicia, que aunque haya ido más lenta de lo deseable, al final cumplió con su función de revertir la situación injusta que nunca debió presentarse en esta Administración Pública.
Al llegar, por mi mente empezó a aflorar una mezcla de sentimientos que eran previsibles que emergieran, emoción y extrañeza:
- Emoción por volver a encontrarme con multitud de compañeros de trabajo con los que he compartido muchas horas de mi vida y también por volver a trabajar por la mejora de la calidad de vida de este municipio que me vio nacer (en realidad nací en la clínica de Santa Catalina de Las Palmas y a los pocos días me trajeron al Cruce de Sardina pero queda bonito, ¿no?).
- Y extrañeza porque, como el tiempo no pasa en balde, empiezo a comprobar cómo han cambiado muchas cosas, y me llevará unos días más el poder asimilar lo que se respira y se vive diariamente en las oficinas municipales.
Así todo, impera la parte emotiva de mi regreso, y me alegro de estar otra vez en esta casa santaluceña.
Mi experiencia personal me ha enseñado que con constancia y tenacidad se logra anular la arbitrariedad y la sinrazón y, sobre todo, que lo que realmente importa en el trabajo es la dignidad, el conservar y defender unos valores humanizantes que, aunque no puntúen para las oposiciones, sí determinan nuestra calidad de vida y nuestro grado de realización personal.
De antemano quiero agradecer a través de este medio, y también lo haré personalmente, la multitud de gestos de apoyo que he recibido tanto de compañeros de UGT y de trabajadores del Ayuntamiento como de amigos y ciudadanos durante todo el tiempo que ha durado mi lucha, y decirles que no duden en contar conmigo para ayudarles en aquello que esté en mis manos.
También quiero agradecerle públicamente a los compañeros Manuel Zambrano y Carlos Lemes ese gran gesto que tuvieron conmigo cuando no dudaron ni un momento en ir a testificar a mi favor ante la Jueza. Amigos, tengan la completa seguridad que ése es uno de esos detalles que no se olvidan en la vida...
