La semana pasada se produjeron dos hechos que, sin saber muy bien porqué, me han evocado muchos recuerdos acerca de lo que llegó a ser el Servicio de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo del Ayuntamiento de Santa Lucía, pero en el momento dejo de pensar en el pasado y constato la lamentable realidad en que ha llegado a convertirse.
Uno de esos hechos es que mi abogado ha solicitado al juzgado que inste a Silverio Matos a ejecutar provisionalmente mi sentencia, y el otro ha sido una reunión de la Mesa General de Negociación entre representantes del grupo de gobierno del Ayuntamiento y de los trabajadores (entre los que me encontraba yo), que se celebró el pasado viernes.
Tanto lo que ha significado la eliminación de la plantilla municipal del puesto de trabajo que ocupaba como algunos comentarios vertidos en la mencionada reunión por parte de la Superconcejala, no son más que el reflejo de la agonía que sufre el Servicio de Salud Pública por culpa de la nefasta gestión de este grupo de políticos municipales. Dicho de otro modo, se está llegando al culmen de una decadencia progresiva, lenta pero imparable, que ya está haciendo que la calidad del servicio que se presta esté tocando fondo.
Si tuviese que situar cronológicamente el inicio de esta decadencia, el punto de inflexión lo pondría a mediados del 2.003, momento en que Benito Robaina salió forzosamente del grupo de gobierno del Ayuntamiento. Y ello no sólo porque en ese momento se dejaba de contar con un gran gestor político en el Área de Salud Pública y aún mejor persona, sino también porque significó, por un lado, la ruptura de una estructura de funcionamiento ya consolidada en el Área de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo y, por otro, la llegada de una nueva concejala de Salud Pública que ha demostrado con creces que de Salud Pública no tiene pajorera idea.
Por todo ello lamento la situación que han originado estos políticos incompetentes, incapaces de trabajar y luchar por aquello para lo que el pueblo les ha elegido y dedicados a otros intereses “no manifiestos”. Y es que:
- Es lamentable que en el pasado llegásemos a formar gratuitamente a casi 1.500 (mil quinientos) ciudadanos al año en materia de manipulación higiénica de alimentos, habilitándoles para poder trabajar en el sector de la alimentación y restauración, y hoy en día no se imparta ningún curso a la población.
- Lamentable es ver cómo han dejado de organizarse las Jornadas sobre Cáncer, que en el pasado se celebraban y lograban llenar el “Teatro Víctor Jara” con personas no sólo de Santa Lucía sino también de otros municipios.
- Es lamentable que un profesional de la valía de Benito Robaina tenga que estar trabajando en el exilio de este municipio por la envidia de sus ex-compañeros en la política.
Uno de esos hechos es que mi abogado ha solicitado al juzgado que inste a Silverio Matos a ejecutar provisionalmente mi sentencia, y el otro ha sido una reunión de la Mesa General de Negociación entre representantes del grupo de gobierno del Ayuntamiento y de los trabajadores (entre los que me encontraba yo), que se celebró el pasado viernes.
Tanto lo que ha significado la eliminación de la plantilla municipal del puesto de trabajo que ocupaba como algunos comentarios vertidos en la mencionada reunión por parte de la Superconcejala, no son más que el reflejo de la agonía que sufre el Servicio de Salud Pública por culpa de la nefasta gestión de este grupo de políticos municipales. Dicho de otro modo, se está llegando al culmen de una decadencia progresiva, lenta pero imparable, que ya está haciendo que la calidad del servicio que se presta esté tocando fondo.
Si tuviese que situar cronológicamente el inicio de esta decadencia, el punto de inflexión lo pondría a mediados del 2.003, momento en que Benito Robaina salió forzosamente del grupo de gobierno del Ayuntamiento. Y ello no sólo porque en ese momento se dejaba de contar con un gran gestor político en el Área de Salud Pública y aún mejor persona, sino también porque significó, por un lado, la ruptura de una estructura de funcionamiento ya consolidada en el Área de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo y, por otro, la llegada de una nueva concejala de Salud Pública que ha demostrado con creces que de Salud Pública no tiene pajorera idea.
Por todo ello lamento la situación que han originado estos políticos incompetentes, incapaces de trabajar y luchar por aquello para lo que el pueblo les ha elegido y dedicados a otros intereses “no manifiestos”. Y es que:
- Es lamentable que en el pasado llegásemos a formar gratuitamente a casi 1.500 (mil quinientos) ciudadanos al año en materia de manipulación higiénica de alimentos, habilitándoles para poder trabajar en el sector de la alimentación y restauración, y hoy en día no se imparta ningún curso a la población.
- Lamentable es ver cómo han dejado de organizarse las Jornadas sobre Cáncer, que en el pasado se celebraban y lograban llenar el “Teatro Víctor Jara” con personas no sólo de Santa Lucía sino también de otros municipios.
- Es lamentable que un profesional de la valía de Benito Robaina tenga que estar trabajando en el exilio de este municipio por la envidia de sus ex-compañeros en la política.
- Es lamentable que en materia sanitaria la única gestión que ha realizado este grupo de gobierno en los últimos años haya consistido en criticar a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, pero sin cumplir con las propias competencias municipales (que las tiene).
- Lamentable fue la forma en que despidieron a Raquel Armas, después de varios años de gran dedicación hacia los pacientes con problemas de drogodependencia.
- Lamentable es que este Ayuntamiento no cuente aún con un Diagnóstico de Salud completo ni con ningún Plan Municipal de Salud.
- Es lamentable que, con tal de quitarse de en medio a un sindicalista incómodo para ellos (yo), no hayan tenido reparo alguno en hacer desaparecer la única plaza de técnico de Salud Pública que existía en el Ayuntamiento. Dicho de otra manera, en todo este año 2.009 no ha existido el Servicio de Salud Pública en el Ayuntamiento del tercer municipio de mayor población de Gran Canaria y quinto de Canarias.
- Lamentable fue escuchar la semana pasada a la Superconcejala anunciar la posibilidad real de cierre inminente de la Comunidad Terapéutica “La Fortaleza de Ansite”, por recibir menos financiación del Gobierno de Canarias. No ofreció ninguna otra alternativa a esa drástica medida, y encima comentó que ellos no estaban para hablar de sentimientos. Está bonita ella…
Lamentable… Muy lamentable…
