lunes, 28 de septiembre de 2009

Lamentable...

La semana pasada se produjeron dos hechos que, sin saber muy bien porqué, me han evocado muchos recuerdos acerca de lo que llegó a ser el Servicio de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo del Ayuntamiento de Santa Lucía, pero en el momento dejo de pensar en el pasado y constato la lamentable realidad en que ha llegado a convertirse.

Uno de esos hechos es que mi abogado ha solicitado al juzgado que inste a Silverio Matos a ejecutar provisionalmente mi sentencia, y el otro ha sido una reunión de la Mesa General de Negociación entre representantes del grupo de gobierno del Ayuntamiento y de los trabajadores (entre los que me encontraba yo), que se celebró el pasado viernes.

Tanto lo que ha significado la eliminación de la plantilla municipal del puesto de trabajo que ocupaba como algunos comentarios vertidos en la mencionada reunión por parte de la Superconcejala, no son más que el reflejo de la agonía que sufre el Servicio de Salud Pública por culpa de la nefasta gestión de este grupo de políticos municipales. Dicho de otro modo, se está llegando al culmen de una decadencia progresiva, lenta pero imparable, que ya está haciendo que la calidad del servicio que se presta esté tocando fondo.

Si tuviese que situar cronológicamente el inicio de esta decadencia, el punto de inflexión lo pondría a mediados del 2.003, momento en que Benito Robaina salió forzosamente del grupo de gobierno del Ayuntamiento. Y ello no sólo porque en ese momento se dejaba de contar con un gran gestor político en el Área de Salud Pública y aún mejor persona, sino también porque significó, por un lado, la ruptura de una estructura de funcionamiento ya consolidada en el Área de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo y, por otro, la llegada de una nueva concejala de Salud Pública que ha demostrado con creces que de Salud Pública no tiene pajorera idea.

Por todo ello lamento la situación que han originado estos políticos incompetentes, incapaces de trabajar y luchar por aquello para lo que el pueblo les ha elegido y dedicados a otros intereses “no manifiestos”. Y es que:

- Es lamentable que en el pasado llegásemos a formar gratuitamente a casi 1.500 (mil quinientos) ciudadanos al año en materia de manipulación higiénica de alimentos, habilitándoles para poder trabajar en el sector de la alimentación y restauración, y hoy en día no se imparta ningún curso a la población.

- Lamentable es ver cómo han dejado de organizarse las Jornadas sobre Cáncer, que en el pasado se celebraban y lograban llenar el “Teatro Víctor Jara” con personas no sólo de Santa Lucía sino también de otros municipios.

- Es lamentable que un profesional de la valía de Benito Robaina tenga que estar trabajando en el exilio de este municipio por la envidia de sus ex-compañeros en la política.

- Es lamentable que en materia sanitaria la única gestión que ha realizado este grupo de gobierno en los últimos años haya consistido en criticar a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, pero sin cumplir con las propias competencias municipales (que las tiene).

- Lamentable fue la forma en que despidieron a Raquel Armas, después de varios años de gran dedicación hacia los pacientes con problemas de drogodependencia.

- Lamentable es que este Ayuntamiento no cuente aún con un Diagnóstico de Salud completo ni con ningún Plan Municipal de Salud.

- Es lamentable que, con tal de quitarse de en medio a un sindicalista incómodo para ellos (yo), no hayan tenido reparo alguno en hacer desaparecer la única plaza de técnico de Salud Pública que existía en el Ayuntamiento. Dicho de otra manera, en todo este año 2.009 no ha existido el Servicio de Salud Pública en el Ayuntamiento del tercer municipio de mayor población de Gran Canaria y quinto de Canarias.

- Lamentable fue escuchar la semana pasada a la Superconcejala anunciar la posibilidad real de cierre inminente de la Comunidad Terapéutica “La Fortaleza de Ansite”, por recibir menos financiación del Gobierno de Canarias. No ofreció ninguna otra alternativa a esa drástica medida, y encima comentó que ellos no estaban para hablar de sentimientos. Está bonita ella…

Lamentable… Muy lamentable…

jueves, 24 de septiembre de 2009

El desempleado "privilegiado" y las dos caras de Silverio

Anteayer viví una situación curiosa que me hizo comprender que en estos momentos, a pesar de estar sin trabajar, debo considerarme un desempleado “privilegiado”.

El INEM me citó a una reunión de orientación y yo, aunque no sabía exactamente en qué consistía, allí me presenté de forma puntual. Al llegar al edificio donde se encuentra, pude observar una de las imágenes más representativas de la situación de crisis económica en la que estamos inmersos: más de un centenar de personas esperando en la calle a poder entrar, otras cincuenta dentro y un vigilante de seguridad en la entrada que más bien parecía un policía intentando regular el tráfico, no de vehículos, sino de ciudadanos.

Cuando llegué a la entrada le pregunté al vigilante: Buenos días. Por favor, ¿el Servicio de Orientación? Fondo a la izquierda, final del pasillo (me contestó de forma automática y casi sin mirarme, como si de un robot se tratara).

Al entrar al edificio, el ambiente era muy frío: observaba muchas caras tristes, otras más bien reflejaban resignación y algunas eran inexpresivas y no apartaban su mirada del panel electrónico de los números para el turno. Además, a la mayoría de los trabajadores del INEM les notaba muy estresados y como contagiados por el ambiente (y no es para menos, dicho sea de paso).

Me dirigí al lugar que me había indicado el vigilante y cuando llegué, me encontré una sala de espera a rebosar de gente esperando por la misma reunión a la que yo iba. Al poco tiempo, se nos acercó una señora que nos invitó a entrar a otra sala. Yo, como no tenía claro si lo que se iba a tratar me interesaba y además tampoco las ganas de quedarme eran muchas, mientras entraba todo el mundo le comenté a la señora (S):

- Perdone, pero creo que no voy a entrar a la reunión, porque yo aquí sobro…

- S: ¿Por qué dice eso hombre? Esta reunión le puede ayudar mucho a conseguir un trabajo…

- Pues porque aunque estoy sin trabajar me considero un desempleado “privilegiado”, ya que el Alcalde Silverio Matos va a tener que readmitirme e indemnizarme, al ganarle la denuncia que le puse por persecución sindical.

- S: ¿Sí? ¿Qué fuerte no? Con la cara de buena gente que tiene…

- Sí, sí, esa es una de las dos caras que tiene, lo que la otra no es tan conocida… Le pongo sólo un ejemplo: al poco tiempo de despedirme en represalia por mi actividad sindical, se gastó el morro de afirmar en una entrevista en un periódico que lo que más le quitaba el sueño era la situación de desempleo en que se encontraban muchas personas por la crisis (seguramente entre ellas estaría su hijo, ya que no pudieron enchufarle en el Ayuntamiento de Telde). Ahora bien, parece que en mi caso lo que le quitaba el sueño era que yo trabajase en el Ayuntamiento, y lo que soñaba era dejarme en el paro, ¿no le parece?

- S: La verdad que sí…. Mire, ¿sabe lo que le digo? Que mejor que se vaya, porque aquí va a perder el tiempo.

- Muchas gracias y hasta otra.

- S: Hasta luego.

Bueno, espero que lo de “desempleado privilegiado” lo hayan entendido como la broma que es, puesto que realmente me sentiré privilegiado cuando vuelva a mi puesto de trabajo en el Ayuntamiento y pueda prestar mis servicios a los ciudadanos de Santa Lucía.

Vaya también desde aquí mi apoyo, aunque sea moral, a todas aquellas personas que realmente sí están pasando por momentos difíciles al no poder conseguir un trabajo que les garantice al menos su sustento.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Mediados del 2.007: El aterrizaje de la "Superconcejala"

En esta ocasión les quiero contar un capítulo más de mi odisea en el Ayuntamiento de Santa Lucía. Tras la celebración de las elecciones municipales en mayo del 2.007, ocurrió un hecho trascendental para la historia de la humanidad en este planeta. Fue algo parecido a lo que el presidente Obama protagonizó en Estados Unidos al ser elegido, pero en versión municipal. Me refiero a la toma de posesión de una integrante del grupo de gobierno de este Ayuntamiento, a la que bautizaré como la "Superconcejala” (cuando escribo estas cosas llego a creer que estoy sufriendo un delirio psicótico, pero bueno…), que tuve que soportar cuando ya llevaba dos años apartado de buena parte de mis funciones.

Me refiero a esa persona que comenzó su andadura laboral criticando profundamente a los políticos de este Ayuntamiento, pero que poco a poco fue cambiando y acercándose a ellos, hasta tal punto de que hoy día ocupa uno de los puestos de mayor responsabilidad política en el grupo de gobierno de Silverio Matos y que, conociendo su ansia de poder, seguramente estará intentando machacar a sus compañeros para llegar a la Alcaldía. A esto en mi tierra se le conoce como ser “una trepa”, lo que me causa gran asombro pero ninguna envidia (trepar: dícese de la "virtud" de algunas personas de ascender no por méritos plausibles de capacidad y mérito, sino únicamente por saber persuadir a personas con poder de decisión dentro de la organización).

Pues bien, para aquellas personas que aún no hayan tenido el “placer” de conocer a la Superconcejala, sólo les comentaré algunas acciones que ha protagonizado esta muchacha:

- Durante su etapa como trabajadora, a finales del 2.003 fue denunciada a la misma vez por TODAS las trabajadoras que tenía a su cargo por acoso laboral (mobbing). Creo que ha sido la denuncia más grave contra un trabajador que se ha presentado aquí pero que de forma inexplicable quedó en el cajón del olvido, puesto que nunca más se supo sobre este tema ni se ejerció acción alguna para esclarecer lo denunciado. Eso sí, ninguna de las trabajadoras que denunció continuó trabajando en el Ayuntamiento… Curioso, ¿verdad?

- Al poco de comenzar como Superconcejala, en un pleno municipal no tuvo reparo alguno en votar a favor de que el puesto de trabajo que ocupaba entrara en un plan de estabilidad, pasando a partir de entonces de laboral contratada a ser funcionaria interina. Y eso sí, su plaza sigue vacante y sin estar ocupada, esperándola por si algún día deja la política (más bien será cuando la echen, porque esta señora se aferra al poder como los pediculus capitis a la base del cabello). Parece que la ética para abstenerse de participar en asuntos en los que tiene un interés personal directo no forma parte de sus convicciones, ¿o no?

- Y para no extenderme demasiado, una última anécdota: el año pasado esta persona se atrevió a afirmar por escrito que yo era un mal trabajador, porque me encargó varios trabajos y estuve diez meses sin realizarlos, desobedeciéndole de forma grave. Aprovecho esta ocasión para invitarle de nuevo a que demuestre eso con documentos, pero también le pregunto: si fuese verdad lo que dice, ¿por qué en esos diez meses no solicitó que me abriesen un expediente disciplinario? Y si soy tan mal trabajador para ella, ¿por qué en ocho años de servicios prestados al Ayuntamiento nunca me apercibieron ni me sancionaron disciplinariamente? ¿Creerá el ladrón que todos son de su misma condición?

En fin, si algún día se topan con la Superconcejala les recomiendo que anden con cuidado, porque probablemente no vayan a conocer en su vida persona más ruin y dañina. A mí no me quedará más remedio que lidiar con ella cuando regrese a mi puesto de trabajo en el Servicio de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo, pero estaré preparado para defenderme si intenta pisotear mis derechos como trabajador, mis obligaciones como representante sindical de UGT y/o mi dignidad como persona.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Un mes sin ejecutarse la sentencia

Hoy justamente se cumple un mes desde que la Jueza del Juzgado Contencioso-Administrativo número 2 de Las Palmas dictó la sentencia sobre mi demanda, condenando al alcalde Silverio Matos por persecución sindical.

Con motivo de la celebración de esta tan importante efeméride, les he transcrito una selección de algunos de los 64 mensajes de felicitación que he recibido en mi teléfono móvil durante este mes, y de paso así quedan grabados para la posteridad, porque tarde o temprano los tendré que borrar de la memoria de mi teléfono.

Los mensajes son de todo tipo y para todos los gustos, y los he copiado tal como me lo han enviado, incluso con las palabras abreviadas típicas de los mensajes de móvil. Ahí les va:

1) Enhorabuena!! Me he enterado de la buena noticia, la verdad es que se ha hecho justicia, te esperamos pronto por aquí. Muchas felicidades! Un abrazo.

2) La perseverancia unida a la eficiencia siempre se ve compensada. La espera es amarga pero sus frutos son dulces. Felicidades y enhorabuena por haber conseguido lo que siempre ha sido y te lo habían negado. Me alegro muchísimo que la justicia te haya dado la razón, al tiempo, tiempo, y el tiempo tiempo te dio. Por justicia y por razonamiento, con claridad, transparencia, humildad, sencillez y honradez. Un fuerte abrazo.

3) Muchas, muchas felicidades. Una buena lección. Me tomo un quintillo a tu salud.

4) Hola! Me alegro mucho Pablo, ya nos contarás en la próxima reunión. Besos.

5) Me alegro mucho Pablo, una injusticia más que ha sido reparada. Espero verte en la lucha para acabar con las injusticias. Un abrazo.

6) Muchiiisimasss felicidades Pablo! No sabes cuánto me alegro! Y ahora a disfrutar antes de empezar a currar. Un beso y abrazo enorme. Muac.

7) Muchas felicidades. Menos mal que aún queda un poco de justicia en este ámbito. Un abrazo.

8) Buenas Joven la justicia dicen que es lenta pero siempre llega. Felicidades.

9) ¿Qué tal Pablillo? Tan feliz como tú es imposible estar, pero te sigo de cerca, me alegro muchísimo por ti, muchas felicidades!!!!

10) Por fin buenas noticias! Me alegro muchísimo. Besos y un fuerte abrazo.

11) Me alegro mucho. Al fin la justicia brilla!!! Ya hablamos. Besos.

12) Felicidades. Te lo mereces por tu constancia.

13) Jolines k bien! Se me alegro el mes. Fuerza.

14) Felicidades ganador. Espero k t d tranquilidad y no + p…..adas (esta palabra la he censurado). Suerte campeón.

15) Enhorabuena Pablo, me alegro por ti, se hizo justicia. Felicidades.

16) Enhorabuena amigo, esa victoria sabrá a gloria, a ver si volvemos a coincidir para tomarnos algo… algunos de esos, mejor que se dediquen a la poda de “palmeras”.

Espero que no les haya sido muy pesado leer este listado de mensajes. Por cierto, ¿alguien sabe lo que me han querido decir en este último mensaje con lo de la “poda de palmeras”? Por más que le doy vueltas no consigo adivinarlo… Si alguien lo sabe, ¿sería tan amable de explicármelo enviándome un correo a
pablougt@gmail.com? Muchas gracias.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El comienzo de todo: el incidente crítico

Hoy les contaré cuándo, cómo y dónde empezó mi historia para olvidar en el Ayuntamiento de Santa Lucía. En todos los libros y documentos que tratan el acoso moral en el trabajo (o mobbing) se refleja que, muy frecuentemente, ocurre un hecho puntual que de alguna manera marca el inicio de una posible historia de acoso y represalia. A ese hecho puntual se le conoce como el incidente crítico.

Pues bien, el incidente crítico de mi historia ocurrió en el mes de julio de 2.005 cuando, tras superar un concurso de méritos y volverme a incorporar al puesto de trabajo como Jefe de Servicio de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo, me reuní por primera vez con una concejala del Ayuntamiento en su despacho. El diálogo de bienvenida fue algo así:

Concejala (C): Buenos días Pablo.
Yo: Buenos días C. Te he visto estos días atrás en el Ayuntamiento, pero como te veía ocupada pensé que era mejor tratar los asuntos tranquilamente en una reunión y no por los pasillos…
C: Sí, sí, he estado muy liada, por eso te pido disculpas por no podernos reunir antes.
Yo: No pasa nada, yo he aprovechado para ponerme al día con la situación del Servicio y con los expedientes de Salud Pública…

Hasta aquí la conversación transcurría de un modo muy cordial y correcto. Yo observaba a la Concejala muy atentamente. En ese entonces era muy joven, tenía una cara casi angelical, yo al verla no podía evitar el preguntarme: ¿por qué no quisieron que siguiese Benito? Todavía no comprendía muy bien lo que había pasado anteriormente...

Pero, en este punto de la conversación, la joven Concejala me lanzó su propuesta lapidaria:

C: Pablo, te hemos preparado esta ficha de afiliación al partido, porque sería interesante que la firmaras y te unieras a nuestro proyecto…

En ese momento, tras dos o tres segundos sin poder reaccionar, cogí la ficha de afiliación y mientras la leía pensaba: “este “mérito” no estaba en las bases de la convocatoria del concurso…”. Tras terminar de leer la ficha (a la que sólo le faltaba la fecha y estamparle mi firma), levanté la cabeza y, mirando a la Concejala con una cara que me notaría contrariada, le comenté:

Yo: De momento no voy a firmarla, porque no tengo clara mi ideología política… Lo que sí les ofrezco son mis servicios como técnico, pero de todos modos me la llevaré y si más adelante me decido pues te la traigo firmada…
C: Sí, sí, tú piénsatelo y si te animas ya sabes. De todas maneras, nos tenemos que reunir de nuevo en los próximos días para ver los asuntos que me traes, porque ahora tengo una reunión importante y me tengo que ir.
Yo: De acuerdo. Ya buscamos un hueco en estos días para vernos. Hasta luego.
C: Hasta luego.

Desde ese momento, yo sospechaba que no firmarles ese documento no le iba a gustar al grupo de gobierno del Ayuntamiento, por lo que guardé la ficha con cuidado en una funda de plástico por si se me ofrecía en un futuro para alguna cosa (si me la devuelve la Jueza, la escanearé y la colgaré aquí para que la vean).

La consecuencia directa de mi negativa a afiliarme al partido de Don Silverio Matos no tardó en llegar: en la siguiente reunión con la concejala, ésta me ordenó verbalmente que a partir de ese momento sólo me iba a encargar de Salud Pública y de la Oficina de Consumo, y no iba a coordinar los recursos de Atención a las Drogodependencias ni la Unidad de Cáncer. De tener casi cuarenta trabajadores a mi cargo, pasé a tener a tres. Saquen sus propias conclusiones.

En breve seguiré contando una a una todas las anécdotas y vicisitudes de mi historia.

P.D.: Por si alguien no sabe lo que es una ficha de afiliación a un partido político, les explico: es un papel que algunos trabajadores firman para caer bien a los políticos y para tener el “terreno” favorable en un futuro cuando opten a un puesto fijo, y que otros no firman si no están plenamente convencidos de que ese partido refleja su opción política, ya que para ellos es algo que se asocia a convicciones muy profundas. Yo me incluyo en estos últimos.

jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Habrá que regalarle un diccionario al Alcalde?

Hoy me he quedado atónito al leer un escrito que el Alcalde le ha remitido a mi sindicato, tras pedirle éste que ejecute la sentencia y me readmita: Don Silverio nos requiere para que respetemos a los funcionarios y para que dejemos de hostigar a la Jefa de Recursos Humanos. Como diría Chona, la humorista de televisión: “yo me quedo booooobo…”.

Ante tales afirmaciones, me han surgido un montón de dudas que todavía no he conseguido despejar:

- ¿Se habrá dado cuenta mi Alcalde, ¡uy! perdón, el Alcalde de Santa Lucía, que le está pidiendo a un sindicato que respete a los trabajadores?

- ¿Sabrá el Alcalde lo que es un “sindicato” y cuáles son sus funciones?

- ¿Sabrá el Alcalde lo que significa “hostigar”? Si el presunto hostigamiento consiste en remitirle dos escritos mostrándole nuestra disconformidad con algunas actuaciones de la Jefa de Recursos Humanos, ¿qué nombre le ponemos a lo que está sufriendo una compañera de Servicios Sociales desde que su marido abandonó el partido de Don Silverio?

- ¿Habrá leído el Alcalde el escrito que ha firmado?

- ¿Necesitará el Alcalde ir a la escuela para que su amigo Antonio Ruiz le ayude con la semántica lingüística? ¿O bastará con regalarle un diccionario para que busque las palabras adecuadas cuando vaya a escribirnos? ¿O habrá que regalárselo a la Jefa de Recursos Humanos?

Mucho me temo que no encontraré fácilmente las respuestas a estas preguntas, pero les aseguro que ello no me quitará el sueño.