lunes, 30 de noviembre de 2009

Los recursos de Drogodependencias seguirán abiertos el próximo año 2.010

En estos momentos, y tras comprobar cómo han ido transcurriendo los acontecimientos, es un secreto a voces el que los trabajadores de Drogodependencias van a poder mantener sus puestos de trabajo por lo menos el próximo año 2.010 (y sin tener que reducirse sus salarios), lo que lógicamente nos produce a los representantes sindicales de UGT una gran satisfacción.

Y es que la presión ejercida por los sindicatos ha hecho efecto y le ha “puesto las pilas” al grupo de gobierno del Ayuntamiento de Santa Lucía, el cual ha mostrado desde el primer momento una pasividad absoluta y una indiferencia ante el futuro incierto de cientos de drogodependientes de Santa Lucía y de más de veinte compañeros de trabajo (a pesar de formar parte de un partido político que lleva la solidaridad por bandera, supuestamente…).

Ante nuestras críticas y las alternativas que hemos puesto sobre la mesa, a estos mercaderes municipales de la política no les ha quedado más remedio que emprender acciones para intentar salvar el problema de financiación existente, pero tristemente yendo siempre “a remolque” de los sindicatos. A modo de ejemplo, hace justamente 14 días que yo mismo denuncié en este medio la desidia del Concejal de Recursos Humanos al no haberse reunido siquiera con la Consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias para intentar buscar una solución compartida al problema (ver el relato que publiqué el 16 de noviembre). Pues bien, mi denuncia surtió un efecto inmediato, ya que el propio Alcalde solicitó inmediatamente reunirse con la Consejera… Nunca es tarde si la dicha es buena, ¿no?

En definitiva, la situación queda como sigue:

- Ante la multitud de alternativas que los sindicatos hemos puesto sobre la mesa para solucionar el problema, a este Ayuntamiento ya no le quedan argumentos para no seguir gestionando los recursos de drogodependencias, y si no lo hace será simplemente porque se los quieren quitar de encima, no por no tener recursos económicos.

- Pero, sobre todo, este grupo de gobierno falta a la verdad al ocultar información que conozco por mi experiencia como Jefe de Servicio de Drogodependencias hasta que fui apartado/excluido de dicha responsabilidad: si el Ayuntamiento decidiese devolver la gestión al Gobierno de Canarias no podría mantener abiertos unos recursos sí y otros no, ya que la subvención se acepta o se rechaza en su totalidad. Es decir, que si no aceptan la subvención también tendrían que cerrar la Unidad Ambulatoria de Atención a las Drogodependencias (C.A.D.) y la Unidad de Prevención (con consecuencias nefastas para el municipio e incluso para el puesto vacante de funcionario que aguarda al regreso laboral de la Superconcejala). Y a esto sí es verdad que nunca se atreverán.

Por tanto la situación está oficiosamente resuelta, por lo menos para el próximo año, lo que me anima a seguir representando y defendiendo a todos mis compañeros de trabajo. Lo que sí es oficial es que la Justicia se impone por encima de la falsa solidaridad de los que defienden bien a los de fuera mientras machacan a los de casa.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Otra historia acerca de la dignidad en el trabajo



En el día de ayer tuve conocimiento de una noticia publicada en diferentes medios de comunicación que me ha llamado mucho la atención. Yeray Rodríguez, una de las personas que mejor ha sabido defender la canariedad y transmitir el sentimiento de amor a nuestra tierra, ha tomado la difícil decisión de renunciar a seguir presentando el programa “Tenderete”, basada fundamentalmente en una cuestión de DIGNIDAD EN EL TRABAJO.

Por su relación con la línea editorial de este blog y con mi afición y SENTIMIENTO a nuestro folclore y nuestra música popular, he creido conveniente (tras recabar la autorización del autor) publicar su nota de prensa. Ahí les va:



Los porqués de mi marcha de Tenderete

Yeray Rodríguez
27 de Noviembre, 2009

“Hace ya algunas semanas tuve que tomar una de las decisiones más difíciles de mi vida. Renuncié voluntariamente a la presentación del programa Tenderete. Dicha decisión, exclusivamente mía, responde sin embargo a una serie de circunstancias que prácticamente me abocaron a ella. Cuando en marzo de 2007 recibí la llamada del por entonces director del programa, Mariano Hernández, que me indicó que habían pensado en mí para la presentación de Tenderete, mi primera respuesta fue un no. Agradecí la confianza depositada en mí pero señalé que los múltiples compromisos a los que me lleva mi trabajo en la Universidad y mi dinámica habitual de vida harían muy difícil que pudiera comprometerme a presentar el programa.

Me comentaron que tratarían de adaptarse a esos compromisos, que se podía preveer con antelación cualquier cambio y que estaban dispuestos a ello. Aún así dije que no. Fue sólo tras la insistencia y la gran confianza depositada en mí por Mariano Hernández y fundamentalmente por Antonio Betancor cuando acepté el reto.

En aquel momento sabía que debía renunciar a un altísimo porcentaje de mis actuaciones artísticas pero no me importó. Entendí que respetarían, sin embargo, mi dedicación a mi principal ocupación y que podría reservar algunas fechas para asistir a congresos, conferencias o eventos varios a los que me condujera mi actividad como docente, investigador y repentista. De hecho, esa salvedad fue la única que puse cuando acepté dar el paso. No puse la más mínima condición económica puesto que entendía que se me encomendaba una tarea para la que no sabía cuál sería mi rendimiento: nunca había presentado hasta entonces un programa de televisión. No hablé de dinero. Es más, la directora actual sabe que hubiera sido capaz de presentar el programa sin ninguna compensación económica con la única condición de que se respetaran las escasas fechas (cinco o seis al año) en las que podía estar de viaje por motivos laborales y que se me hiciera formar parte de un proyecto real y atractivo.

Junto con mi incorporación a Tenderete se produjo, en el cargo de realizador primero y de director-realizador después, la de Cipriano Almeida, con el que se produjeron inmediatos desencuentros. Volví a renovar mis inquietudes en presencia del director y de la nueva directora de Televisión Española en Canarias, Lourdes Santana, reunión totalmente inútil según se comprobó después. Una pésima planificación hizo bailar fechas, cambió programas a última hora y suspendió otros a escasas fechas de su grabación prevista, lo que supone también un complejo problema para los grupos citados al programa. Pese a todo, cumplí. No pude asistir a un importante número de congresos y seminarios a los que fui invitado por la escasa voluntad de la dirección del programa para buscar una solución. Los calendarios de grabación eran alterados continuamente y el supuesto viernes de grabación se convirtió en un jueves, un sábado, un domingo…

Organicé mi horario de trabajo para dejar los viernes desahogados pero de poco sirvió. Tuve que cambiar horas de clase, viajar a otra isla a grabar habiendo salido de clase en Gran Canaria a las siete de la tarde, suspender compromisos a última hora… Pese a todo, desde marzo de 2007 hasta septiembre de 2009, el tiempo en el que fui presentador del programa, no fallé a una sola grabación, teniendo que ceder siempre ante la imprevisión de las mismas.

En la última temporada la situación se complicó más si cabe. Grabamos los programas de toda la temporada y otros ocho que acabaron de emitirse el pasado 13 de noviembre. Lejos de comprender el esfuerzo realizado por mí para cumplir con las grabaciones, durante uno de los desencuentros con el director, éste me hizo saber que no se trataba de ningún sacrificio por mi parte pues se me pagaba el trabajo; en otro desencuentro, para mayor sorpresa, me señaló que era muy probable que para la siguiente temporada (la que ahora está en curso), se contratara otro presentador por lo poco fiable que era -según él- mi agenda; otro presentador que, entre otras labores, pudiera sustituirme cuando estuviera ausente, situación que, curiosamente, nunca se produjo durante dos años y medio. No salí de mi asombro.

No recibí más información al respecto. Únicamente se me comunicó de esta forma tan poco ortodoxa. Aún así solicité una reunión con el director en la que le hice saber mi desacuerdo con esta decisión, decisión de la que no volvió a hablarme y que, según pude advertir, era de común conocimiento por parte del equipo del programa e incluso por gentes ajenas al mismo. A todas estas, en mayo de este año, apunté en la pizarra del programa dos fechas en las que estaría fuera, concretamente en Puerto Rico (octubre) y Perú (noviembre), invitado en el primer caso por instituciones boricuas y en el segundo por el Ministerio de Cultura de España para acudir a eventos académicos y artísticos a los que llevo acudiendo desde 2001 con una frecuencia bastante regular. No bastó esta anticipación para que, aparentemente de forma desesperada, la dirección del programa buscara donde grabar en mi ausencia con el nuevo presentador al que, por supuesto, exculpo de toda responsabilidad.

No se trata de un problema de protagonismos sino de la falta de confianza que sentí por parte de una dirección que me verbalizaba su apoyo pero no era capaz de demostrarlo con hechos. Soy el primero que entiende que nadie es imprescindible, claro está, y que el presentador no es el protagonista de Tenderete, pero siempre esperé un apoyo y una comprensión que hallé únicamente en contadas ocasiones por parte de la dirección del programa. La grabación de este programa en mi ausencia, con esa premura, teniendo en cuenta la cantidad de programas grabados sin emitir, era totalmente prescindible o aplazable. Aún así, antes de viajar, traté de arreglar las fechas para grabar un programa que inicialmente iba a ser en Fasnia y finalmente, fíjense, fue en Guía. Cuando me fue imposible dicho arreglo se lo comuniqué al director al que aproveché para pedir mayor cariño y tacto para con el programa y para con mis circunstancias, teniendo en cuenta que era la única condición señalada por mí en el momento de asumir el papel de presentador.

La respuesta del director, gota que colmó el vaso, fue contundente y descorazonadora puesto que me señaló que no era cuestión de cariño y que Tenderete es un negocio. En aquel momento, después de haber soportado estas situaciones y otras circunstancias que enseguida comentaré, entendí que no podía seguir formando parte de un proyecto, vinculado a un medio público que pagamos con nuestros impuestos, cuyo director tiene esa concepción tan errada y sorprendente de un programa con tan honda significación para esta tierra.

A los problemas de agenda, que no eran tales para los compromisos del director, que era capaz de marcar en el calendario de grabaciones su asistencia a cursos con el inteligente argumento de que él era el director y yo no, se suma, y esto es mucho más importante y preocupante que los problemas con las fechas, la deriva en la que -a mi entender- se encuentra inmerso el programa. La dirección de Tenderete parece más preocupada por encontrar quien auspicie la grabación de un programa, llámese ayuntamiento, cabildo, gobierno…., que por dotar al mismo de un contenido coherente con una línea de trabajo que, sencillamente, no existe. El espíritu espontáneo y festivo o de honda intimidad que se le presupone a un Tenderete está siendo sacrificado por una filosofía y una disposición en el espacio que más se antoja de fría actuación que de cálido tenderete. A ello se suma, y más en los últimos tiempos, la escasa presencia de representantes de las islas no capitalinas y por tanto la excesiva presencia de grupos y cantadores tinerfeños y, sobre todo, grancanarios.

Desde una grabación realizada en mayo de 2008 no hay en Tenderete ninguna representación gomera o herreña y las islas de La Palma, Fuerteventura y Lanzarote han tenido escasísima presencia. La dirección del programa fue siendo cada vez menos receptiva a las opiniones expresadas por mí en las por tanto inútiles reuniones de trabajo en las que traté de exponer tanto mi modo de ver las cosas como las inquietudes que, en todos los sentidos, me formulaban los espectadores del programa que me abordaban en plena calle o que me hacían llegar sus pareceres. La falta de tacto de la dirección del programa hacia ciertas realidades folclóricas fueron y son cuando menos llamativas en boca de los responsables de un programa que no debería perder su compromiso público. Un programa que históricamente ha unido frente a la pantalla y en ella unas islas que cantan y bailan sumándose, ha renunciado a esta hermosa tarea para centrarse en la elaboración de programas hechos prácticamente en serie.

Por todo ello tomé la decisión de exponer a la directora de Televisión Española en Canarias mi desacuerdo, como última esperanza de retomar un proyecto riguroso. Aquella reunión, como las previas, volvió a ser improductiva y tras un largo silencio por parte de la casa decidí tomar la difícil decisión de dejar un programa en el que gracias a los bailadores, los cantadores, los tocadores, los artesanos y sobre todo los que han sido y son público del programa en las grabaciones y en la intimidad de sus casas, he sido inmensamente feliz.

Este universo generoso me ha hecho querer más esta tierra, darme cuenta cada día de qué poco sé sobre ella y, sobre todo, renovar el humilde compromiso que tengo conmigo mismo y con estas islas que deben pensar con su propia cabeza, con la madurez que requieren los tiempos que corren. Ellos son los verdaderos hacedores de Tenderete. Agradezco a quienes con sus críticas, desfavorables o favorables, y con su apoyo hicieron crecer mi corazón. Vaya mi agradecimiento más efusivo para quienes me hicieron caer en la cuenta de mis errores y para los trabajadores de Televisión Española en Canarias que desde su anonimato, entendiendo su desempeño como una responsabilidad y no como un privilegio, se esfuerzan por acercar Tenderete a sus legítimos dueños: los espectadores.

No voy a pronunciarme más sobre el asunto. No entraré en ninguna discusión pública virtual o real sobre este tema y no contestaré a ningún potencial texto o comentario, sea favorable o no. Deseo a Raúl Arencibia, presentador del programa, la mayor de las venturas. Ojalá consiga la receptividad que a mí se me fue negando y que sea feliz con la hermosa tarea que tiene por delante. Yo sería feliz si mi marcha sirviera para que se repensara Tenderete pero no desde la televisión sino desde las entrañas de lo que desea mostrar, desde el respeto y el trabajo a favor de lo que nos pertenece si somos capaces de compartirlo. Ojalá que los que deben dirigir Tenderete se den cuenta de que el paisaje es más importante que la ventana. Yo seguiré cerca de lo que amo porque no sé vivir de otra manera, trataré de dar lo mejor de mí por una tierra que nos aguarda y que forma parte de un mundo que necesita más corazones que bolsillos. Pese a la decepción que han provocado en mí los que no han logrado estar a la altura del compromiso y de las circunstancias, presentar Tenderete ha sido de las mejores cosas que me han pasado en la vida.

Gracias a los que han hecho que así sea".

lunes, 16 de noviembre de 2009

Y siguen diciendo que no tienen recursos económicos para mantener la gestión de la Comunidad Terapéutica y del programa de metadona…

La verdad es que el tiempo está poniendo a todo el mundo en su sitio y dándome la razón en lo que vengo SINTIENDO desde que los representantes políticos de este Ayuntamiento nos comunicaron la grave situación en que se encuentran la Comunidad Terapéutica “La Fortaleza de Ansite” y el programa de mantenimiento con metadona. Y es que los únicos que nos estamos movilizando y planteando alternativas para que se puedan mantener los puestos de trabajo de nuestros compañeros de drogodependencias somos los sindicatos.

Sí, sí, aunque parezca mentira, nuestros pobres gobernantes municipales no están trabajando realmente por solucionar este grave problema y se han dedicado a otros asuntos de mayor interés para ellos, como arremeter contra el Gobierno de Canarias en los medios de comunicación para sacar “tajada” política, presionar a los trabajadores afectados para que acepten rebajarse sus salarios, etc…

A modo de ejemplo, cuando le preguntamos al Concejal de Recursos Humanos si se había reunido con la Consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias para negociar el recorte presupuestario, respondió que “le había llamado por teléfono”. Vamos, como si estuviese llamando al Centro Nacional de Meteorología para preguntar cómo va a estar el tiempo en el sur el fin de semana… Vaya manera de implicarse en resolver este asunto…

¿No es Nueva Canarias el partido que ayuda a los más débiles y desfavorecidos? ¿Les importa los problemas de los drogodependientes de Santa Lucía y sus familias? ¿O sólo los de los que habitan en otros países empobrecidos? ¿Qué tipo de solidaridad es la que quieren vendernos? A mí también me obligaron a pintar en el colegio “Tagoror” la bandera del Sáhara y comprar el pin del Frente Polisario cuando apenas tenía 12 años, pero les aseguro que ni pintando 1.000 banderas ni teniendo todos los pins del mundo me someteré a su adoctrinamiento religioso-político que ha llenado tantas vidas de hipocresía y cinismo.

Y lo peor de todo es que siguen diciendo que no tienen recursos económicos para mantener la gestión de la Comunidad Terapéutica y del programa de metadona:

- No tienen recursos económicos para mantener la gestión de la Comunidad Terapéutica y del programa de metadona, pero presumen de ser uno de los Ayuntamientos más saneados de Canarias. ¿En qué quedamos? ¿Están saneados o no tienen recursos económicos?

- No tienen recursos económicos para mantener la gestión de la Comunidad Terapéutica y del programa de metadona, pero incrementan en más de 50.000 € la partida presupuestaria para pagar indemnizaciones por despidos y ejecución de sentencias judiciales (tienen previsto gastar 200.000 € en 2.010 por este concepto).

- No tienen recursos económicos para mantener la gestión de la Comunidad Terapéutica y del programa de metadona, pero se niegan a adoptar las medidas técnicas que propone la directora de la Comunidad Terapéutica y que supondrían un buen ahorro (supresión de algún programa terapéutico, modificación de otros, etc...).

- No tienen recursos económicos para mantener la gestión de la Comunidad Terapéutica y del programa de metadona, pero el Concejal de Recursos Humanos afirma en los medios de comunicación que se niega a readmitir a los 6 trabajadores que despidieron de forma improcedente según una sentencia judicial y muestra su total disposición a indemnizarles a todos ellos. Parece que sobra el dinero, ¿o no?

- No tienen recursos económicos para mantener la gestión de la Comunidad Terapéutica y del programa de metadona, pero se niegan a amortizar la plaza vacante de la Superconcejala, que también supondría un buen ahorro a las arcas municipales.

A pesar de la lamentable actuación de este grupo de gobierno municipal, los representantes sindicales de este Ayuntamiento (y, por supuesto, los miembros de la sección sindical de UGT) no vamos a cesar en nuestro empeño de convencerles que están yendo por el camino equivocado. Mientras hay vida hay esperanza, y hasta el mismo 31 de diciembre estaremos luchando para que el Ayuntamiento de Santa Lucía no vuelva a incurrir en el grave error que cometió con los Hogares de Menores.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Pedagogía del Sentimiento (Segunda parte)

A modo de resumen del capítulo anterior los compañeros deben saber que, a pesar de encontrarme en una situación de paro forzoso provocada por una decisión no valorada suficientemente y después de una cruzada al más arcaico y despreciable estilo otomano, donde prácticamente se me despoja de todas mis funciones y ello tan sólo por optar, en el ejercicio de mi libertad, por defender los derechos de los trabajadores del Ayuntamiento de Santa Lucía a través de la dedicación sindical; a pesar de ello sigo aquí con Sentimiento, sobre todo de Justicia, Sintiendo y temiendo la posible errónea determinación de cerrar la Comunidad Terapéutica “La Fortaleza de Ansite” y el programa de metadona, segando así las vocaciones profesionales de mis compañeros del Área y las esperanzas de las personas que aún Sienten el recurso y sus programas como única posibilidad de incorporarse a una sociedad de difícil sostenibilidad.

Usted, Superconcejala, me sorprendió gratamente en la última reunión cuando le pidió a un representante sindical que le confirmara la veracidad sobre su afirmación respecto al Sentimiento en la sesión anterior. Ello le honra, pues deja asomar atisbos de sentimientos de humildad. Dudar sobre lo dicho y su idoneidad le honra. Deseo que no haya sido un acto fallido.

No, como ve no puedo dejarme seducir en mi condición de representante sindical por su invitación a menospreciar el sentimiento en la delicada hora de posicionarme ante el futuro de la Comunidad Terapéutica y del programa de metadona. Y es por lo que persevero en el empeño de defender la pedagogía con Sentimiento, porque aún mi mortal condición limita la comprensión de la Vida sin Sentimiento... Todavía más, es justo el Sentimiento, sin desvelarle de qué tipo pues ofendería su inteligencia, lo que me lleva a este otro capítulo de la Pedagogía del Sentimiento. Y aunque me consta que segundas partes nunca fueron buenas, y si no mire como me ha ido a mí en mi segunda vuelta a la institución que usted codirige, no sé si será soportable y de su agrado una nueva edición educativa sobre la noble acción política pedagógicamente ejemplarizante.

… Perdone que insista, pero me resisto a pensar que la política y su práctica está disociada del sentimiento, pues es precisamente este divorcio, frecuentemente interesado, el que trae consecuencias que interfieren la sana relación y convivencia… Y yo personalmente la presupongo con un Sentimiento de bondad, al menos suficiente, como para conducir Santa Lucía a la categoría de Municipio Saludable que se merece, aunque difiera, y a los hechos me remito, en su estilo y modus operandi.

Está probado que si algo es la Política, es el arte de Sentir con el pueblo para luego hacer con su gente; y para ello usted necesita trabajadores que se Sientan motivados, tenidos en cuenta, tratados dignamente en su entorno laboral amén del personal. Es precisamente este desdén el que ha auspiciado el deterioro del contexto laboral municipal hasta el extremo de desalojar de su puesto de trabajo a personas de gran valía en su vida de servicio… y eso también es anemia intelectual que siempre acaba sufriendo el cuerpo social, los vecinos… y el cuerpo hay que cuidarlo porque si no corre el riesgo de que él mismo, el que le votó, le destierre y abandone.

Me gusta recordar a un amigo mío, actualmente en el exilio, que afirmaba categóricamente que la acción política si algo era, “era Acción Humanizante”… y que “todo lo que se opusiera a la Humanización de la Sociedad Santaluceña tendría otra denominación”… para la cual yo no encuentro eufemismo. Es trascendental hacer el diagnóstico diferencial a los efectos de no confundir el servicio con el beneficio.

Fue casi ayer mismo cuando las oficinas municipales del Ayuntamiento de Santa Lucía constituían una auténtica escuela pedagógica de trabajo y COMPROMISO, además de HONRADEZ; y estoy convencido de que el secreto del importante desarrollo social alcanzado, y reconocido allende de nuestros límites geográficos, radicó en el respeto por el Sentimiento. Está científicamente demostrado que el enfriamiento radical cuando se alcanza el polo del poder puede producir serios daños colaterales con probada repercusión frontal en el origen del mismo fenómeno, es decir , en su persona.

Decía Krishnamurti en su libro Cartas a las Escuelas, cuya lectura le recomiendo: “Usted tiene que ser bueno porque usted es el futuro. Lo que uno es por dentro acabará generando o bien una buena sociedad, o bien el deterioro paulatino de la relación humana”… Y no sé porqué siento que estamos perdiendo un precioso momento en la Escuela de la Vida para aprender a ser mejor persona.

La crueldad, también en el ejercicio del poder, es una enfermedad contagiosa y uno debe precaverse rigurosamente contra ella pues podemos convertir el mundo, el municipio o el propio ámbito de trabajo en un lugar peligroso para Vivir. Es por lo que me ratifico en la buena intención de mi diálogo interno que solidariamente lo amplifico porque me apetece compartirlo, no solamente con usted, sino con toda persona que aún defienda desde la mórbida convicción que es posible humanizar, educar, decidir sobre los demás y su futuro, sin Sentimiento. No hay mala intención, simplemente acepto el reto de aprender mientras le hablo.

Me alegro de ser sindicalista, además de profesional de la Salud, porque me siento aprendiz del Sentimiento, escuchando voces entrecortadas por arbitrajes administrativamente desacertados y de dudosa moralidad que en términos de exclusión o persecución han lesionado a compañeros de trabajo hasta la enfermedad, y con ello han privado al pueblo de sus bienes. Sí, soy un alumno de la Pedagogía del Sentimiento… y la satisfacción es mayor si cabe cuando muy cerca y en la propia Escuela de la Vida me rozan ejemplos de mala praxis que de alguna forma me advierten sobre la nocividad del poderío del ego.

Y créame cuando le digo que no es tan difícil confundir la demagogia con la pedagogía, sobre todo cuando se tiene por meta asustar la dignidad del que aún sigue sintiendo el trabajo como la mejor y más humana manera de servir a nuestra gente. Pero afortunadamente la pedagogía, a diferencia de la demagogia, además de acento tiene Sentimiento.

Pero confío en La Vida, la única Gran Pedagoga, porque en su inteligente silencio fluye un Natural Sentimiento de Equilibrio y Justicia posicionando a cada cual, como si de una verdadera escuela se tratara, en su emplazamiento adecuado para propiciar el aprendizaje más óptimo y humano. Y su puesto en el pupitre no hay quien se lo quite.

Así que no sentir para decidir es tanto como desnaturalizarse, renegar de su especie y género en los cuales la Vida le ha instalado y a la que nunca podrá rehusar aún cuando se sienta magnánima en su voluntad y multifacética responsabilidad.

Y es que la pedagogía existe, independientemente de quien habla o dice de ella, porque más allá de ser una licenciatura o materia de estudio es también una dinámica cerebral natural revelada a los que le ponen Sentimiento a la Vida y se han dado cuenta que antes de morir es preciso compartir sin dictar, enseñar mientras se aprende.

En la pedagogía del Sentimiento uno considera al otro educable, es decir, susceptible de cambiar sin atropello ni condena, libremente motivado por el sentirse cada vez más persona y útil, esté o no en sintonía con el ideario del Amo que educa domando, al más ancestral estilo resumido en aquella frase popular “la letra con sangre entra”.

No es bueno para la democracia ni tan siquiera pedagógico que la perversión se instale como mecanismo de control y criba, dejando en la cuneta inamovibles heridos del alma que aguardarán a su paso por si al final el dolor de la víctima es también la medicina del verdugo.

La pedagogía del Sentimiento es compatible con cualquier responsabilidad personal, profesional, social o política, basta con ser persona, o estar en la tarea de serlo, sin faltar a la verdad de que sólo con el Sentimiento de Libertad se podrá llegar a Ser Libre… Y eso es también lo que usted y yo queremos para nuestro pueblo.

A lo mejor el origen de la crisis que tanto estamos explotando lingüísticamente, quizás para despistarnos mientras despistamos, está en la demonización del sentimiento, pues como también decía Jiddu Krishanamurti “la propia naturaleza de la inteligencia es sensibilidad, que es amor”.

No se preocupe, no habrá más capítulos sobre la Pedagogía del Sentimiento, porque ahora le toca a usted practicar y verá que se sentirá paulatinamente mejor. Déjese enseñar por la Vida y perdone porque usted también necesita el Perdón, aunque soy consciente de que tanto para donarlo como solicitarlo es necesario tener Sentimiento.