jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Habrá que regalarle un diccionario al Alcalde?

Hoy me he quedado atónito al leer un escrito que el Alcalde le ha remitido a mi sindicato, tras pedirle éste que ejecute la sentencia y me readmita: Don Silverio nos requiere para que respetemos a los funcionarios y para que dejemos de hostigar a la Jefa de Recursos Humanos. Como diría Chona, la humorista de televisión: “yo me quedo booooobo…”.

Ante tales afirmaciones, me han surgido un montón de dudas que todavía no he conseguido despejar:

- ¿Se habrá dado cuenta mi Alcalde, ¡uy! perdón, el Alcalde de Santa Lucía, que le está pidiendo a un sindicato que respete a los trabajadores?

- ¿Sabrá el Alcalde lo que es un “sindicato” y cuáles son sus funciones?

- ¿Sabrá el Alcalde lo que significa “hostigar”? Si el presunto hostigamiento consiste en remitirle dos escritos mostrándole nuestra disconformidad con algunas actuaciones de la Jefa de Recursos Humanos, ¿qué nombre le ponemos a lo que está sufriendo una compañera de Servicios Sociales desde que su marido abandonó el partido de Don Silverio?

- ¿Habrá leído el Alcalde el escrito que ha firmado?

- ¿Necesitará el Alcalde ir a la escuela para que su amigo Antonio Ruiz le ayude con la semántica lingüística? ¿O bastará con regalarle un diccionario para que busque las palabras adecuadas cuando vaya a escribirnos? ¿O habrá que regalárselo a la Jefa de Recursos Humanos?

Mucho me temo que no encontraré fácilmente las respuestas a estas preguntas, pero les aseguro que ello no me quitará el sueño.