Anteayer viví una situación curiosa que me hizo comprender que en estos momentos, a pesar de estar sin trabajar, debo considerarme un desempleado “privilegiado”.
El INEM me citó a una reunión de orientación y yo, aunque no sabía exactamente en qué consistía, allí me presenté de forma puntual. Al llegar al edificio donde se encuentra, pude observar una de las imágenes más representativas de la situación de crisis económica en la que estamos inmersos: más de un centenar de personas esperando en la calle a poder entrar, otras cincuenta dentro y un vigilante de seguridad en la entrada que más bien parecía un policía intentando regular el tráfico, no de vehículos, sino de ciudadanos.
Cuando llegué a la entrada le pregunté al vigilante: Buenos días. Por favor, ¿el Servicio de Orientación? Fondo a la izquierda, final del pasillo (me contestó de forma automática y casi sin mirarme, como si de un robot se tratara).
Al entrar al edificio, el ambiente era muy frío: observaba muchas caras tristes, otras más bien reflejaban resignación y algunas eran inexpresivas y no apartaban su mirada del panel electrónico de los números para el turno. Además, a la mayoría de los trabajadores del INEM les notaba muy estresados y como contagiados por el ambiente (y no es para menos, dicho sea de paso).
Me dirigí al lugar que me había indicado el vigilante y cuando llegué, me encontré una sala de espera a rebosar de gente esperando por la misma reunión a la que yo iba. Al poco tiempo, se nos acercó una señora que nos invitó a entrar a otra sala. Yo, como no tenía claro si lo que se iba a tratar me interesaba y además tampoco las ganas de quedarme eran muchas, mientras entraba todo el mundo le comenté a la señora (S):
- Perdone, pero creo que no voy a entrar a la reunión, porque yo aquí sobro…
- S: ¿Por qué dice eso hombre? Esta reunión le puede ayudar mucho a conseguir un trabajo…
- Pues porque aunque estoy sin trabajar me considero un desempleado “privilegiado”, ya que el Alcalde Silverio Matos va a tener que readmitirme e indemnizarme, al ganarle la denuncia que le puse por persecución sindical.
- S: ¿Sí? ¿Qué fuerte no? Con la cara de buena gente que tiene…
- Sí, sí, esa es una de las dos caras que tiene, lo que la otra no es tan conocida… Le pongo sólo un ejemplo: al poco tiempo de despedirme en represalia por mi actividad sindical, se gastó el morro de afirmar en una entrevista en un periódico que lo que más le quitaba el sueño era la situación de desempleo en que se encontraban muchas personas por la crisis (seguramente entre ellas estaría su hijo, ya que no pudieron enchufarle en el Ayuntamiento de Telde). Ahora bien, parece que en mi caso lo que le quitaba el sueño era que yo trabajase en el Ayuntamiento, y lo que soñaba era dejarme en el paro, ¿no le parece?
- S: La verdad que sí…. Mire, ¿sabe lo que le digo? Que mejor que se vaya, porque aquí va a perder el tiempo.
- Muchas gracias y hasta otra.
- S: Hasta luego.
Bueno, espero que lo de “desempleado privilegiado” lo hayan entendido como la broma que es, puesto que realmente me sentiré privilegiado cuando vuelva a mi puesto de trabajo en el Ayuntamiento y pueda prestar mis servicios a los ciudadanos de Santa Lucía.
Vaya también desde aquí mi apoyo, aunque sea moral, a todas aquellas personas que realmente sí están pasando por momentos difíciles al no poder conseguir un trabajo que les garantice al menos su sustento.
El INEM me citó a una reunión de orientación y yo, aunque no sabía exactamente en qué consistía, allí me presenté de forma puntual. Al llegar al edificio donde se encuentra, pude observar una de las imágenes más representativas de la situación de crisis económica en la que estamos inmersos: más de un centenar de personas esperando en la calle a poder entrar, otras cincuenta dentro y un vigilante de seguridad en la entrada que más bien parecía un policía intentando regular el tráfico, no de vehículos, sino de ciudadanos.
Cuando llegué a la entrada le pregunté al vigilante: Buenos días. Por favor, ¿el Servicio de Orientación? Fondo a la izquierda, final del pasillo (me contestó de forma automática y casi sin mirarme, como si de un robot se tratara).
Al entrar al edificio, el ambiente era muy frío: observaba muchas caras tristes, otras más bien reflejaban resignación y algunas eran inexpresivas y no apartaban su mirada del panel electrónico de los números para el turno. Además, a la mayoría de los trabajadores del INEM les notaba muy estresados y como contagiados por el ambiente (y no es para menos, dicho sea de paso).
Me dirigí al lugar que me había indicado el vigilante y cuando llegué, me encontré una sala de espera a rebosar de gente esperando por la misma reunión a la que yo iba. Al poco tiempo, se nos acercó una señora que nos invitó a entrar a otra sala. Yo, como no tenía claro si lo que se iba a tratar me interesaba y además tampoco las ganas de quedarme eran muchas, mientras entraba todo el mundo le comenté a la señora (S):
- Perdone, pero creo que no voy a entrar a la reunión, porque yo aquí sobro…
- S: ¿Por qué dice eso hombre? Esta reunión le puede ayudar mucho a conseguir un trabajo…
- Pues porque aunque estoy sin trabajar me considero un desempleado “privilegiado”, ya que el Alcalde Silverio Matos va a tener que readmitirme e indemnizarme, al ganarle la denuncia que le puse por persecución sindical.
- S: ¿Sí? ¿Qué fuerte no? Con la cara de buena gente que tiene…
- Sí, sí, esa es una de las dos caras que tiene, lo que la otra no es tan conocida… Le pongo sólo un ejemplo: al poco tiempo de despedirme en represalia por mi actividad sindical, se gastó el morro de afirmar en una entrevista en un periódico que lo que más le quitaba el sueño era la situación de desempleo en que se encontraban muchas personas por la crisis (seguramente entre ellas estaría su hijo, ya que no pudieron enchufarle en el Ayuntamiento de Telde). Ahora bien, parece que en mi caso lo que le quitaba el sueño era que yo trabajase en el Ayuntamiento, y lo que soñaba era dejarme en el paro, ¿no le parece?
- S: La verdad que sí…. Mire, ¿sabe lo que le digo? Que mejor que se vaya, porque aquí va a perder el tiempo.
- Muchas gracias y hasta otra.
- S: Hasta luego.
Bueno, espero que lo de “desempleado privilegiado” lo hayan entendido como la broma que es, puesto que realmente me sentiré privilegiado cuando vuelva a mi puesto de trabajo en el Ayuntamiento y pueda prestar mis servicios a los ciudadanos de Santa Lucía.
Vaya también desde aquí mi apoyo, aunque sea moral, a todas aquellas personas que realmente sí están pasando por momentos difíciles al no poder conseguir un trabajo que les garantice al menos su sustento.
