
Estamos en época de Carnaval, celebración pública que probablemente encuentra su origen en algunas fiestas paganas de la antigüedad. Es un periodo festivo que combina disfraces con murgas, comparsas, desfiles y, sobre todo, con un alto contenido en diversión, locura y desenfreno.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Santa Lucía se encuentra inmerso en un Carnaval continuo desde hace ya algunos años, donde los gobernantes políticos tienen puesta una careta que, afortunadamente, muchos santaluceños ya tenemos perfectamente identificada. Una careta a la que ya he hecho alusión en algún que otro relato anterior, como aquel en el que hablaba de las dos caras de Silverio… lo recuerdan, ¿verdad?
Y es que este grupo de políticos de Nueva Canarias en Santa Lucía y en el Cabildo de Gran Canaria, cuyas almas están inundadas de hipocresía, llevan mucho tiempo disfrazando la verdad de lo que acontece en este municipio. Verdad inútilmente disfrazada, ya que:
- A estas alturas, nadie cree en la peculiar solidaridad que profesan estos individuos, habida cuenta de la gran cantidad de ciudadanos/as que han sido pisoteados por mostrar sus legítimas diferencias con su forma de hacer las cosas.
- El señor Silverio, por más que afirme en los medios que le preocupa el desempleo existente en el municipio, miente al despedir a trabajadores que no comulgan con sus prácticas e intentar acabar moralmente con aquellos otros que, desgraciadamente para él, no puede despedir.
- Nadie se cree que el señor Ruiz, después de más de veinte años en política, la haya dejado porque repentinamente sintiera nostalgia de su profesión como maestro, y todo el mundo sospecha que dicha decisión guarda relación con un gran problema judicial que saldrá a la luz en poco tiempo.
- Todo el mundo se quedó boquiabierto cuando el alcalde Matos afirmó públicamente en una entrevista radiofónica que la jueza le había dado la razón al Ayuntamiento pero que, sin embargo, le condenaban a readmitirme en mi puesto de trabajo. ¿De verdad sigue creyendo que Santa Lucía es un pueblo de incultos e ignorantes, señor Silverio?
- Ser progresista y de izquierdas es incompatible con la represión, acoso y derribo que están practicando contra los representantes de los trabajadores de UGT, actitud propia de los dictadores.
Señores políticos, desde que termina el Carnaval llega la Cuaresma, así que en breve están llamados a meditar y reflexionar sobre sus acciones como “cristianos de base” que dicen ser. Si no desean celebrar los actos de penitencia no se preocupen, que ya se encargará de ello la justicia terrenal. Y será justamente en ese momento, y no otro, en que los ciudadanos y ciudadanas de Santa Lucía, saltándose el protocolo litúrgico, podrán cantar libremente el “Gloria” y el “Aleluya”. Que así sea... Amén.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Santa Lucía se encuentra inmerso en un Carnaval continuo desde hace ya algunos años, donde los gobernantes políticos tienen puesta una careta que, afortunadamente, muchos santaluceños ya tenemos perfectamente identificada. Una careta a la que ya he hecho alusión en algún que otro relato anterior, como aquel en el que hablaba de las dos caras de Silverio… lo recuerdan, ¿verdad?
Y es que este grupo de políticos de Nueva Canarias en Santa Lucía y en el Cabildo de Gran Canaria, cuyas almas están inundadas de hipocresía, llevan mucho tiempo disfrazando la verdad de lo que acontece en este municipio. Verdad inútilmente disfrazada, ya que:
- A estas alturas, nadie cree en la peculiar solidaridad que profesan estos individuos, habida cuenta de la gran cantidad de ciudadanos/as que han sido pisoteados por mostrar sus legítimas diferencias con su forma de hacer las cosas.
- El señor Silverio, por más que afirme en los medios que le preocupa el desempleo existente en el municipio, miente al despedir a trabajadores que no comulgan con sus prácticas e intentar acabar moralmente con aquellos otros que, desgraciadamente para él, no puede despedir.
- Nadie se cree que el señor Ruiz, después de más de veinte años en política, la haya dejado porque repentinamente sintiera nostalgia de su profesión como maestro, y todo el mundo sospecha que dicha decisión guarda relación con un gran problema judicial que saldrá a la luz en poco tiempo.
- Todo el mundo se quedó boquiabierto cuando el alcalde Matos afirmó públicamente en una entrevista radiofónica que la jueza le había dado la razón al Ayuntamiento pero que, sin embargo, le condenaban a readmitirme en mi puesto de trabajo. ¿De verdad sigue creyendo que Santa Lucía es un pueblo de incultos e ignorantes, señor Silverio?
- Ser progresista y de izquierdas es incompatible con la represión, acoso y derribo que están practicando contra los representantes de los trabajadores de UGT, actitud propia de los dictadores.
Señores políticos, desde que termina el Carnaval llega la Cuaresma, así que en breve están llamados a meditar y reflexionar sobre sus acciones como “cristianos de base” que dicen ser. Si no desean celebrar los actos de penitencia no se preocupen, que ya se encargará de ello la justicia terrenal. Y será justamente en ese momento, y no otro, en que los ciudadanos y ciudadanas de Santa Lucía, saltándose el protocolo litúrgico, podrán cantar libremente el “Gloria” y el “Aleluya”. Que así sea... Amén.
