sábado, 20 de marzo de 2010

Señor Silverio Matos: si fuese más inteligente y humilde, no seguiría haciendo el ridículo públicamente



Tras conocerse recientemente en los medios de comunicación la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) que confirma el fallo a mi favor, usted ha vuelto a dejarnos para la posteridad nuevas muestras de su “gran” sapiencia y capacidad de raciocinio (casi con menos luces que una patera).

Y es que parece ser que no tuvo bastante con aquella famosa frase afirmada por usted hace unos meses acerca de que “la jueza le daba la razón al Ayuntamiento pero le condenaba”, verdadero insulto a la inteligencia de la ciudadanía de Santa Lucía y manifiesto desprecio hacia la profesionalidad de la magistrada del Juzgado Contencioso-Administrativo número 2 de Las Palmas.

Pues mire, siguiendo con su discurso, ya se ha dado cuenta que el TSJC le ha condenado nuevamente por persecución sindical, pero al menos le queda el consuelo de que le han dado de nuevo la misma razón que, según usted, la jueza le otorgó en primera instancia… Absurdo, ¿verdad?

Ahora bien, a mi modo de entender, lo que ha manifestado en estos últimos días acaba ya de dejar su credibilidad a ras de suelo, ya que refleja su nimia inteligencia y, lo que es aún peor, su falta de humildad y de altura política. Me explico:

- Si la sentencia ya es firme, y ha sido dictada por una jueza de primera instancia y revisada por tres magistrados del TSJC, lo sensato hubiese sido reconocer que en su momento se equivocó al ir a por mí (como le puede pasar a cualquier ser humano en un momento de arrebato y obcecación) y pidiera disculpas sin más. Pero claro, como usted cree que está por encima del bien y del mal, hacer eso le supondría rebajarse, ¿verdad? Qué bonita es la humildad…

- En una entrevista en radio, “dejó caer” que lo manifestado por UGT y por mí esconde intereses de otros partidos. Mire señor Silverio, lo único que he pretendido desde el primer momento en que decidí demandarle es hacerle ver que usted no ha sido elegido por el pueblo para atropellar los derechos de nadie y, sobre todo, para hacerle ver que la dignidad humana en el trabajo no tiene precio, a pesar de que usted crea lo contrario.

Fue el 27 de noviembre de 2.008 cuando usted y Aurelio Falcón, concejal de Verdugos Humanos, me invitaron públicamente en un Pleno a que acudiera a los juzgados si no estaba de acuerdo con su decisión de despedirme; ahora les toca readmitirme e indemnizarme.

Como dice el refrán, “el que ríe el último…”

P.D.: Si a alguien le interesa o apetece leer la nueva sentencia del TSJC, que haga clic
aquí.